Entonces, bailemos

Yo era un chico normal: Ideas claras, y la vida por delante. Queriendo cambiar el mundo, pero el mundo también te cambia a ti.

El cambio va en dos sentidos. No pretendamos quedar tan libres de polvo y paja... después de todo, la vida sigue siendo entretenida.

Tiene unos matices bien sutiles a ratos, y en otros momentos, tiene un intenso sabor a realidad. Pero no te engañes que hasta debajo de una roca puedes hallar diversión.

Diversión en forma de relatos y recuerdos. Asociaciones graciosas que a ratos aparecen en el lienzo de la mente, que conectan con un gusto, y una pequeña sensación de agrado en la boca del estómago.

Todo estos matices componen una lectura entre líneas, que acompaña hasta al acto más rutinario.

Los adultos seguimos guardando esperanzas, cosas lindas que los niños conocen y entienden.

Así, los días y las semanas van tejiendo una secuencia de actos. Los horizontes se extienden... solo queda un sonido, y una música en el aire; cuyo timbre coloca uno, desde sus intenciones.

Y con ese material, continuamos trazando líneas, las cuales bien pueden rozar a otras personas. O a veces las tocan y comparten un tramo en ese período... o bien impactan, penetran y estremecen hasta la médula del soporte vital.

Así que le dije "Hey acompáñame, te quiero mostrar algo"




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